Socialistas y el aborto

Acabo de leer el manifiesto titulado “El aborto: a la búsqueda de un terreno común”, del grupo de Cristianos Socialistas del PSOE. Valorar ante todo el esfuerzo de los firmantes por ejercer una postura crítica desde dentro de su partido. El documento es una “búsqueda” que no llega a ningún lugar ni “terreno común”. Es por tanto un texto de luces y sombras.

Entre las luces destacar la defensa que se hace de la vida desde el momento de la concepción y que el estado debe proteger por encontrarse en situación  de máxima precariedad, debilidad y necesidad. Esta vida en gestación es distinta a la de la madre, es un alguien, un ser humano en formación y por tanto no puede haber un derecho al aborto. Se señala la necesidad de un consentimiento informado serio de la madre gestante, así como el indispensable apoyo por parte de la familia y de la sociedad. Se reconoce el derecho de objeción de conciencia de los profesionales sanitarios y la participación del padre en el proceso de decisión. Es incomprensible como una ley que emana del Ministerio de Igualdad margine al padre en algo tan fundamental como es el nacimiento o la muerte de sus hijos.

El documento presenta también algunas sombras. Creo que son fruto de un intento de “nadar y guardar la ropa”. La primera es considerar que futura Ley será más restrictiva ante el aborto que la anterior de despenalización. La futura ley no es más restrictiva porque permite el aborto libre hasta la semana 14. Otra sombra, más grave tal vez,  es cuando el manifiesto equipara el concepto de dignidad humana al de persona titular de derechos. Según esto, una persona es “más digna” cuando es sujeto de más derechos. Está claro que no todos tenemos los mismos derechos. Por ejemplo, un niño no puede votar, pero eso no quiere decir que tengan menos dignidad. La dignidad no la confiere el derecho, ni la confiere el estado. Es porque somos seres humanos por lo que tenemos dignidad humana, independientemente de la etapa de nuestro desarrollo.

El número de 112.000 abortos en un solo año (2007), en España, es un signo de fracaso colectivo. El terreno de encuentro no es la legalización del aborto sino el avance de políticas que supongan prevención en la conducta de los adolescentes y una real protección social a la maternidad.

Los firmantes del manifiesto son políticos y se declaran cristianos. Juan Pablo II en Evangelium Vitae en el número 73 propone que ante una nueva legislación abortiva un político cristiano tiene que apoyar aquella que limite los daños y disminuya los efectos negativos. En el caso concreto de España, la limitación del daño se encuentra en mantener la legislación actual y no promover una legislación que va a ser más permisiva y que agravará la situación. Todo ello sabiendo que el aborto no es un derecho y, sobre todo, que nunca puede ser una solución.

Este post es reproducción del artículo de opinión publicado en el diario regional HOY de Extremadura

http://www.hoy.es/prensa/20091026/opinion/socialistas-aborto-20091026.html

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