Dios es el corazón

Un sacerdote amigo me leía esta mañana unos versos de Antonio Machado que comienzan así:

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.

Si alguien quiere entender estos versos tiene que hacerse una serie de preguntas: ¿Qué significa que Dios es una fuente en el corazón del hombre? ¿Qué significa realmente que el Dios cristiano, el Dios de Jesucristo es Padre, Hijo y Espíritu? ¿Qué significa para un cristiano creer en un Dios que es relación y comunidad? La intuición de Machado es correcta: el Dios de los cristianos es un Dios cercano que quiere habitar el corazón del hombre: “Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él” (Jn 14,23). El Dios cristiano, el Dios Trinitario, es el Dios que quiere habitar en el corazón del hombre y que lo hace a través del amor. Esa relación de amor-amistad con Dios es específica de la tradición judeo-cristiana. El Dios de Jesucristo es el Dios amigo del hombre. Toda amistad comienza con una presencia, la presencia del amigo que aparece en nuestra vida y que desde ese momento nos acompaña, entra a formar parte de nuestra vida. Esa presencia inicial del amigo se transformará en encuentro. Encuentro significa no solo que el amigo está presente en mi corazón sino que yo estoy presente en la vida y el corazón del amigo. Ese encuentro, que es presencia recíproca y reconocida en nuestra vida nos transforma. Es la comunión, la unidad de vida que se da entre los amigos hace que cada uno vaya tomando cosas del amigo, que realmente se vaya conformando con el ser y el actuar del amigo. Aristóteles en la Ética a Nicómaco explica como a través del amigo podemos hacer muchas más cosas que, por nosotros solos no podríamos hacer. Santo Tomás, citando a Aristóteles, dirá que esa es la única manera en la que podemos alcanzar el conocimiento de Dios: a través de la amistad con Jesucristo. Es el Dios amigo el que es capaz de llenar en plenitud el corazón del hombre. El hombre que tiene sed de infinito encuentra, en el interior más profundo de su corazón, al Infinito con mayúscula. Dios es manantial de nueva vida, colmena donde se transforman las amarguras y tristezas del corazón del hombre, sol radiante capaz de llenar de calor y de luz toda una vida. Dios en el corazón del hombre y el hombre en el corazón de Dios. 

Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes a mí,
manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón. 

Antonio Machado 1875 – 1939

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