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Buenafuente del Sistal

Quiero compartir con vosotros uno de esos lugares escondidos, casi desconocidos, para la mayoría de los turistas de bañador y toalla, pero que debería ser lugar de obligado peregrinaje para los que quieren ser amigos de Dios. Se trata del Monasterio de Buenafuente del Sistal en la provincia de Guadalajara. Una sorpresa grata que el Señor me ha dado este verano.

Durante los primeros días de agosto, he estado haciendo ejercicios espirituales con otros cincuenta sacerdotes de distintas diócesis de España. Además de un estupendo director de ejercicios, el Arzobispo emérito de Pamplona don Fernando Sebastián, y un grupo de sacerdotes de lo más variado y entrañable, lo que más me ha llamado la atención ha sido el enclave: el Monasterio de Buenafuente. Un monasterio construido en el siglo XIII en las proximidades del Alto Tajo. Un enclave escondido en un pequeño valle en el que, milagrosamente, no hay cobertura para móviles. Un monasterio colocado en ese sitio hace casi 800 años con un único propósito: adorar y alabar al único Dios.

La vicisitudes del Monasterio han sido muchas a lo largo de estos ocho siglos, pero sorprende que durante todo este tiempo, al igual que no ha dejado de brotar agua de la fuente que da nombre al monasterio, no se ha interrumpido la presencia de la comunidad de monjas cistercienses.

Precisamente en los últimos años, cuando todo parecía que Buenafuente estaba destinado a cerrarse y, quien sabe si a convertirse en restaurante de diseño o en casa rural de lujo, se han ido construyendo a lo largo del   Monasterio un grupo de casas de acogida, atendidas por voluntarios laicos, que conforman un pequeño pueblo que tiene como único objetivo facilitar un clima de silencio y oración en continuidad con la liturgia del Monasterio. Detrás de esta iniciativa está un sacerdote, D. Ángel Moreno, y un grupo de laicos que constituyeron un grupo de apoyo y soporte económico: los amigos de Buenafuente.

Junto a las casas de acogida, un pequeño complejo que alberga a otro grupo de religiosas, las Hermanas de Santa Ana, que atienden una misión rural con Consultorio Médico y una casa de ancianos. En Buenafuente quedan así unidas contemplación y acción.

Lo característico de Buenafuente es que todo gira en torno a la liturgia del Monasterio. Así el rezo de las horas litúrgicas marca todo el horario, no solo el de las monjas, sino el de todos los que están allí: laicos voluntarios, entre los que se encuentran familias completas, las hermanas de Santa Ana, personas que han dedicado unos días al retiro y a la oración, los sacerdotes que estábamos haciendo los ejercicios espirituales… todos participábamos en el rezo de las principales horas con las monjas con una liturgia sencilla pero muy bella.

En medio del silencio cobra protagonismo un pequeño murmullo de agua que brota de una fuerte que sale de la parte posterior del antiguo muro de la iglesia. Es el agua que da nombre a todo este pueblo-Monasterio: Buenafuente del Sistal (Buenafuente del Cister). Esa fuente nos recuerda que el único agua que puede saciar nuestra sed de salvación es el propio Cristo.

No cuento más. Os dejo la dirección de internet para aquellos que estéis interesados en conocer más acerca de Buenafuente.

http://buenafuente.jimdo.com/

 

 

La van a matar por ser cristiana

Se llama Asia Bibi, es una mujer pakistaní de 45 años, madre de dos hijos y cristiana. Hasta aquí todo normal sino fuera porque esta mujer va a morir en la horca ¿por qué? Por blasfemia. Al parecer Asia Bibi les dijo a las mujeres que la acusaban de haber contaminado el pozo de agua que “Jesús murió por los pecados de la humanidad” y les preguntó que había hecho Mahoma. Ese fue su delito. Las  mujeres la denunciaron al imán y el imán a la policía que la detuvo. La sentencia fue rápida y de nada valieron los atenuantes de haber sido acosada y presionada por las otras mujeres. El juez, en su celda, le prometió que la dejaría libres si  abandonaba su fe y se convertía al islám. Ella le dijo que prefería morir en la cárcel como cristiana que salir de allí como musulmana.

El caso de Asia Bibi no es el único. Un matrimionio cristiano también fue asaltado por el patrón musulmán para el que trabajaba. Él fue quemado vivo y ella violada. Todo ocurrió delante de sus hijos. En las recientes inundaciones de Pakistán los cristianos han sido los últimos en acceder a las ayudas de las organizaciones internacionales, muchas de ellas de la Iglesia, porque era la forma con la que el gobierno los castiga por su fe. Los cristianos en Pakistán son perseguidos, coaccionados y asesinados.

Lo curioso de todo esto es que no he visto nada de todo esto en los telediarios nacionales. Que yo sepa Amenabar no piensa hacer ninguna película, ni las asociaciones de gays y lesbianas han anunciado una besada colectiva delante de la Mezquita de la M30, ni Buenafuente piensa hacer una parodia de la fiesta del cordero musulmana, fiesta que por cierto se celebra por primera vez de manera oficial en Céuta y Melilla. La libertad de la que gozan los musulmanes en Europa no es la misma que la que gozan los cristianos en los países islámicos. El principio de reciprocidad es el que tienen que exigir los gobiernos europeos a los gobiernos árabes. No habrá verdadera Alianza de Civilizaciones mientras un cristiano no pueda celebrar la Navidad abiertamente en Arabia Saudí, mientras los trabajadores cristianos del Golfo Pérsico no puedan celebrar la Pascua de Resurrección y mientras se considere un delito anunciar el evangelio de Jesucristo. Lo más grave es que los medios de comunicación callen y no digan nada. Cuando nos toque a nosotros será entonces demasiado tarde. Si no hacemos algo pronto será demasiado tarde para Asia Bibi.