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Centrando el tema del aborto

El inicio de la vida
Autor: Antonio Pardo
Departamento de Humanidades Biomédicas
Universidad de Navarra
Fecha: 20 de mayo de 2009
Publicado en: La Razón (Madrid)
La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha hecho las siguiendes declaraciones so-bre el feto de 13 semanas: “Es un ser vivo, claro; lo que no podemos hablar es de ser humano porque eso no tiene ninguna base científica”.
Científicamente se pueden comprobar hipótesis mediante experimentos, pero sa-ber que una entidad es perro, gato u hombre no se puede comprobar con experimentos. Es de sentido común; cualquier persona que no quiera engañarse puede saberlo. Tam-bién quienes son partidarios acérrimos de la libertad para abortar, como la feminista Ju-dith Jarvis Thomson (vid. AA. VV. Debate sobre el aborto. Madrid: Cátedra, 1992), re-conocen que se trata de un ser humano. Pero tienen simultáneamente el coraje de afir-mar que no tenemos por qué preocuparnos de los demás seres humanos. La mujer, si no quiere al ser humano que lleva dentro, puede abortarlo. El embarazo, según esta versión, es una cuestión que afecta a la mujer y a otro ser humano en camino, pero éste no puede exigir nada a su madre.
La versión de la ministra de Igualdad es menos valiente: prefiere decir que la rea-lidad no es como es para tranquilizar conciencias, en vez de aceptar con coraje la deci-sión de acabar con la vida del no nacido. Con maquillaje, todo es fácil de aceptar.

Bibiana Aído.jpgCon las recientes declaraciones la ministra de igualdad, Bibiana Aído, ha devuelto el debate del aborto a su punto central. En las pasadas semanas el debate se había deslizado preocupantemente hacia la posibilidad de que una menor, una niña de 16 años, pudiese abortar sin que sus padres lo supiesen. Al centrarse el debate sobre este punto se estaba dejando a un lado lo verdaderamente central del debate: el aborto consiste en la eliminación de un ser humano inocente en el vientre de su madre. La futura ley pretende legalizar esa eliminación según unos determinados plazos.

Os dejo dos artículos que han aparecido esta semana y que recogen esa preocupación por  centrar el debate sobre el aborto.

El inicio de la vida

Autor: Antonio Pardo

Departamento de Humanidades Biomédicas

Universidad de Navarra

Fecha: 20 de mayo de 2009

Publicado en: La Razón (Madrid)

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha hecho las siguiendes declaraciones sobre el feto de 13 semanas: “Es un ser vivo, claro; lo que no podemos hablar es de ser humano porque eso no tiene ninguna base científica”.

Científicamente se pueden comprobar hipótesis mediante experimentos, pero saber que una entidad es perro, gato u hombre no se puede comprobar con experimentos. Es de sentido común; cualquier persona que no quiera engañarse puede saberlo. También quienes son partidarios acérrimos de la libertad para abortar, como la feminista Judith Jarvis Thomson (vid. AA. VV. Debate sobre el aborto. Madrid: Cátedra, 1992), reconocen que se trata de un ser humano. Pero tienen simultáneamente el coraje de afirmar que no tenemos por qué preocuparnos de los demás seres humanos. La mujer, si no quiere al ser humano que lleva dentro, puede abortarlo. El embarazo, según esta versión, es una cuestión que afecta a la mujer y a otro ser humano en camino, pero éste no puede exigir nada a su madre.

La versión de la ministra de Igualdad es menos valiente: prefiere decir que la rea-lidad no es como es para tranquilizar conciencias, en vez de aceptar con coraje la decisión de acabar con la vida del no nacido. Con maquillaje, todo es fácil de aceptar.

Lo de los 16 años no es lo importante

Autor: F. J. Ramiro

Publicado en el blog de bioeticaweb.com

Posted: 22 May 2009 03:34 AM PDT

El proyecto de ley de aborto que ha aprobado el gobierno español contempla la posibilidad de que una chica menor de 16 años pida la interrupción del embarazo sin el conocimiento de sus padres. En mi opinión se trata de una muestra de la irrealidad y la irresponsabilidad con la que se pretende legislar sobre cuestiones importantes. Sólo en una familia desestructurada una chica de esa edad puede carecer de la ayuda familiar para enfrentarse a una situación tan complicada, y aun en este caso habrá personas afectivamente cercanas que le podrán ayudar.

Ofrecer una ayuda extraña a la familia para facilitar el aborto, y olvidarse después de acompañar a alguien que, sin duda, va a sufrir mucho, supone  interpretar la realidad como una maquinaria, en la que los procesos son puro mecanismo, sin ninguna trascendencia. Supone tal desconocimiento de lo que somos las personas humanas, que resultaría patético, si no pretendiesen convertirlo en ley.

Sin embargo, aún con todo, se trata de una cuestión menor dentro del proyecto, porque la modificación importante que se pretende introducir, es la de considerar del aborto como un derecho de la persona. En efecto, si se aprueba que durante las 14 primeras semanas se pueda interrumpir el embarazo sin ninguna responsabilidad social, es porque se defiende que es un derecho de la mujer a hacer con su hijo/hija lo que quiera durante ese período, incluso solicitar que se acabe con su vida.

Por esto, me llama la atención la abundancia de declaraciones que se centran en la aprobación o repulsa del tema de los 16 años.

Verán, si yo quisiera, sacar adelante una ley como el proyecto que ha presentado el gobierno, pondría algo llamativo que desviase las miradas del tema que yo considerase importante. Debería ser algo con fuerte contenido emocional como para que mucha gente se sintiese llamada a definirse. También daría “libertad de expresión” a mis seguidores, para que todo el mundo se involucrase: todos van a quedar bien, porque los que defienden el aspecto emocional son buenos padres, y los que hablan de dar más libertades a todos, también quedan bien, porque quién no quiere ser más libre.

Una vez oído el clamor popular, optaría por los emocionales: retiraría esta parte del proyecto. Eso me haría quedar como alguien comprensivo, simpático, y partidario de la familia. En este ambiente la ley saldría adelante, porque ¡quién va a atreverse a pedir más recortes de libertad, cuando ya hemos cedido tanto!

Además lo de coseguir que no haya embarazos pensaría que lo podría solucionar con reparto masivo de pildoras que interrumpen el embarazo en los primeros momentos. En todo caso, una vez aceptado que el aborto es libre, lo de las edades pensaría que iba a resultar fácilmente alcanzable por la propia evolución de la sociedad a la que ya habría puesto en el camino adecuado.

Todo esto lo haría si pensase que tengo una misión liberadora de mi sociedad, a la que no importa que manipule porque mi fin es bueno, aunque muchos no lo entiendan. También esto justificaría que ningunease a los que piensan de otro modo, porque son precisamente los que quieren oponerse a mi misión. Es más estaría convencido de que debo ser intolerante con ellos, porque se oponen a la sociedad tolerante que voy a construir.

¿Feto de 14 ó 16 semanas?

Cuando parece que todo el mundo da por supuesto que el gobierno aprobará una ley del aborto dentro de determinados plazos, algunos dirigen el debate a si ese plazo tiene que ser hasta las 14 ó hasta las 16 semanas.

Os dejo un reflexión interesante que nos ayuda a centrar el problema principal: la dignidad de la vida humana sin plazos

14-o-16-semanas