Cuadernos de Bioética rinde homenaje a Edmund Pellegrino

portada_83La revista de la Asociación Española de Bioética (Cuadernos de Bioética) dedica su último número de manera monográfica al estudio del pensamiento ético de Edmund Pellegrino. Como Manuel de Santiago recoge en la presentación de este número, Pellegrino fue “un brillante reformador de la ética clínica, un médico admirable” pero sobre todo fue un hombre valiente y libre, capaz de criticar los modelos médicos y económicos de su propio país y, alejándose de lo políticamente correcto, criticar los fanatismos de la cultura dominante, relativismo incluido. Además de todo esto Pellegrino fue un hombre profundamente creyente y fiel a la Iglesia incluso en momentos en los que otros católicos, también algunos teólogos, se ponían al servicio del mercado y del gobierno intentando una neutralidad moral imposible. En su libro “Las virtudes cristianas en la práctica médica”, se nos muestra un camino de santificación en el trabajo de la medicina que nadie había presentado con tanta claridad. 

Como ya he comentado en este blog tuve la oportunidad de conversar un par de veces con él. Una de ellas fue en la intimidad de su despacho, en Georgetown. Recojo aquí lo que ya expuse entonces en este mismo blog:

PC180154“Pues sí, este señor que, con noventa años, sigue acudiendo martes y viernes a su despacho del Centro de Bioétca de la Universidad de Georgetown, no ha puesto ninguna dificultad (todo lo contrario, han sido todo facilidades) en tener una reunión con un estudiante de licencia que quería comentarle su trabajo y sus ilusiones. Ciertamente ha sido un lujo. Durante más de una hora y media hemos estado hablando de bioética, de moral, de medicina, de política… Se ha ilusionado con mi trabajo y me ha ilusionado. Un hombre de conversación afable y con un tremendo sentido del humor con el que uno coge confianza inmediatamente. Ha compartido conmigo conocimientos, alguna que otra preocupación y sobre todo sabiduría. La sabiduría que no solo dan los libros ni las clases sino la sabiduría de un hombre, de un médico, acumulada por los años de experiencia y sobre todo de vida. Y es que la bióetica es eso: una profunda reflexión sobre el sentido de la vida humana. Yo he tenido hoy la suerte de estar con uno de esos hombres.”

La mejor manera de honrar su memoria es conocer y estudiar su pensamiento. Ahí os dejo el enlace al número 83 de Cuadernos de Bioética.

 

Repuestos humanos

El gran problema de la clonación terapéutica es que oculta bajo su nombre una realidad mucho más dramática: la creación de seres humanos clonados para fines que implican su propia destrucción

En la película ‘La Isla’ (The Island, 2005) se narra la vida tranquila e idílica de los humanos que han sobrevivido, en unas instalaciones subterráneas, a una supuesta hecatombe nuclear que ha dejado contaminada toda la superficie de la Tierra. Cada semana se realiza un sorteo, una especie de lotería, en la que los afortunados son enviados a ‘La isla’, único lugar no contaminado, para repoblar la Tierra. Pronto los protagonistas, Lincon (Edwan MgGregor) y Jordan (Scarlett Johanson), descubren la verdad de su situación: viven un inmenso laboratorio subterráneo, perteneciente a una empresa biotecnológica, y ellos son humanos clonados y mantenidos con vida para servir como piezas de repuestos a otros humanos ricos, famosos y enfermos, que necesitan órganos nuevos. El viaje a ‘La isla’ es el momento en el que son asesinados para que sus órganos sean trasplantados a quienes han pagado para que ellos sean creados. Al descubrir el engaño, los protagonistas huyen de este campo de concentración, a través de una serie de persecuciones trepidantes, y solo regresarán a él para liberar a sus compañeros clones que van a ser eliminados por la misma empresa que los ha producido.

:: IBARROLA

Solo siete años después del estreno de ‘La Isla’, el pasado 14 de mayo, la revista Cell publicaba un artículo, firmado por investigadores de la Universidad de Oregón, anunciando la obtención de células madre embrionarias a partir de embriones humanos clonados. La técnica utilizada, llamada de trasferencia nuclear, era la misma que la utilizada con la famosa oveja Dolly. Se crearon así embriones clónicos humanos, es decir, genéticamente idénticos al paciente. Estos embriones humanos clonados llegaron hasta la fase de blastocito (cuando el embrión tiene entre 60 y 200 células) y fueron destruidos para obtener sus células madre embrionarias. Estas células, que originan todas las células de nuestro cuerpo, podrían utilizarse para obtener líneas celulares nerviosas, musculares, cardíacas… que no producirían rechazo inmunológico en el paciente y que podrían curar enfermedades. Por eso insisten en llamar a su clonación como clonación terapéutica.

Son muchas las similitudes que aparecen entre los acontecimientos narrados en la película antes mencionada y la llamada clonación terapéutica. Los investigadores afirman que si estos embriones se hubiesen implantado en un útero no se habrían desarrollado hasta dar lugar al nacimiento de niños clónicos. Sus investigaciones –aclaran– no pretenden servir para dar a luz bebes humanos clónicos. Eso sería clonación reproductiva y, en la actualidad, está prohibida en todos los países.

Los medios de comunicación nos han transmitido la idea de que la clonación reproductiva no es aceptable, mientras que la clonación terapéutica sí, porque servirá para curar, pero ¿es esto totalmente cierto? ¿Qué enfermedades cura la llamada clonación «terapéutica»?

Lo más curioso es que la clonación terapéutica todavía no cura nada. Es más, las células madre embrionarias, que es el tesoro que se busca con este tipo de clonación, no han curado a nadie. En la actualidad sólo hay un protocolo de ensayo clínico que utilice células madre embrionarias (no clónicas) para la regeneración de la mácula de la retina.

Hay otros tipos de células madre técnicamente más viables y que no precisan la creación y destrucción de embriones. Las células madre adultas están siendo ya utilizadas para curar centenares de enfermedades de tipo cardíaco, enfermedades nerviosas, musculares, reparación de piel y cartílago, diabetes, trasplantes de médula ósea, etc. Las células madre adultas, entre las que están las de cordón umbilical, no son el futuro de la medicina regenerativa sino que son el presente porque se están utilizando ya en terapia.

Incluso hay unas células semejantes a las células madre embrionarias que son las iPS o células adultas reprogramadas genéticamente que no suponen la creación y destrucción de embriones. Su descubridor, el profesor Yamanaka, recibió en 2012 el Nobel de medicina y la revista Science calificó a la producción de células iPS como el avance científico más importante de ese año. Recientemente un grupo español ha logrado la reprogramación celular obteniendo iPS en ratones modificados genéticamente lo que pone estas células cada vez más cerca de la aplicación clínica y de la terapia.

Si hay células madre (adultas e iPS) que permiten curar enfermedades, y que no necesitan de la creación y destrucción de embriones humanos, ¿por qué se sigue investigando en clonación de embriones humanos para obtener sus células madre? Porque las grandes empresas multinacionales invirtieron muchísimo dinero en las empresas biotecnológicas dedicadas a la experimentación con embriones humanos y, ahora, quieren recuperar ese dinero a través de la generación de patentes comerciales. Precisamente el pasado 13 de junio el Tribunal Supremo de los Estados Unidos sentenció, contra la empresa Myriad Genetics, que los genes humanos no son patentables.

Como ven la realidad supera a veces a la ficción: clonación de embriones humanos, grandes empresas multinacionales, inversiones millonarias… Y sin embargo el gran problema de la clonación terapéutica es que oculta bajo su nombre una realidad mucho más dramática: la creación de seres humanos clonados para fines que implican su propia destrucción. La única diferencia, con la película ‘La Isla’, es que los embriones humanos no pueden huir de los laboratorios en los que están confinados.

Artículo publicado el día 6 de Julio de 2013 en el diario regional “HOY”, Badajoz, España, página 18, sección Opinión.

¿Clonación terapéutica?

 20110317124206-clonacionEl 14 de mayo, la revista Cell publicaba la obtención de células madre embrionarias a partir de embriones humanos clonados. La técnica utilizada, llamada de Trasferencia Nuclear, había sido utilizada por primera vez con éxito con la famosa oveja Dolly y después con distintas especies de animales clonados. Extrajeron el núcleo de una célula del paciente, de una célula de la piel, y lo introdujeron (con toda su información genética) en un óvulo al que previamente se le había eliminado su núcleo. Se crearon así embriones clones, es decir, genéticamente idénticos al paciente. Si se implantasen esos embriones en un útero obtendríamos niños clonados. Es la llamada clonación reproductiva que, en la actualidad, está prohibida en todos los países.

 La finalidad del experimento publicado en Cell era obtener embriones humanos clonados hasta la fase de blastocisto (cuando el embrión tiene entre 60 y 200 células) para destruir los embriones y obtener células madres embrionarias. Estas células originan todas las células de nuestro cuerpo y podrían utilizarse para curar enfermedades. Por eso han llamado al proceso clonación terapéutica. Sin embargo, este tipo de clonación plantea problemas técnicos y éticos: la técnica empleada es la misma que en la clonación reproductiva; los embriones clonados son destruidos para obtener las células; solo se ha obtenido una línea celular diferenciada que no se puede utilizar clínicamente. Lo cierto es que las células madre embrionarias todavía no han curado a nadie, es decir, que estas clonaciones no son terapéuticas y su nombre sirve para enmascarar una realidad más difícil de asumir por todos: la utilización de seres humanos clonados para fines que implican su propia destrucción, es decir, que conculcan el principal derecho que todo ser humano tiene, que es el derecho a la vida.

V Jornada de Actualización en Bioética

Actualización en bioéticaLa V Jornada de Actualización en Bioética, que organiza el Máster de Bioética de la Universidad de Navarra, es una oportunidad para ponerse al día sobre las cuestiones que más preocupan en la actualidad bioética. Con un elenco variado de expertos, con temas que destacan por su diversidad, esta Jornada promete ser interesante. Será el 16 de febrero, en el Salón de Actos del Edificio de Ciencias de la Universidad de Navarra.

Aquí os dejo toda la información Jornada Actualización Bioética

Diagnóstico prenatal genético no invasivo (se veía venir)

Cuando hace más de cuatro años empecé a hacer la tesina de licencia y alguno de mis compañeros me preguntaba:

– Oye ¿y tú? ¿cuál es tu tema de tesina?

Yo me limitaba a sonreirle y me limitaba a decirle:

– Ya sabes, bioética y cosas de esas.

Solo con alguno que insistía me ponía a explicarles que la tesina era una reflexión bioética y moral sobre las consecuencias de un nuevo tipo de diagnóstico prenatal genético. Un diagnóstico genético del feto que no necesitaría de amniocentesis. Bastaría con sacar un poco de sangre de la madre para que se pudiese predecir si el feto era niño o niña o si iba a padecer alguna enfermedad cromosómica, por ejemplo una trisomía en el par 21 (síndrome de Down).

Cuando contaba estas cosas quien más y quien menos me miraba con cara de raro y me decía:

– Qué cosas más raras estudias.

Lo cierto es que el tema no lo elegí yo sino mi jefa, la doctora Maria Luisa Di Pietro, que como me dice siempre tiene la mala costumbre de investigar las cosas que no están de actualidad. El diagnóstico prenatal genético no invasivo (NIPD), que es como se llama técnicamente, no era muy conocido y no preocupaba a los especialistas en bioética. Sin embargo nosotros dedicamos dos años a estudiarlo, a reflexionar sobre él y a plantear nuestras dudas sobre todo por poner en el punto de mira a los niños con síndrome de Down.

Cuatro años después el NIPD llega a España. Así lo recoge un artículo de la revista médica JANO. Después de ser testado en diferentes hospitales , ya está disponible en los principales hospitales privados del país el test distribuido por la empresa Labco.

Reflexión bioética sobre el NIPD

No voy a escribir sobre este tema porque ya lo hice en su momento. Ahí os dejo el artículo de Cuadernos de Bioética que publicamos en enero de 2011. Si estáis interesados en pensar sobre las consecuencias éticas del NIPD podéis leerlo y ya me decís que os parece. Yo solo os puedo decir que esto ya “se veía venir”.

Sobre la responsabilidad de la vacunación

Leo en los periódicos las noticias sobre el rechazo de algunas afectadas a la vacuna del virus del papiloma humano Sanidad ha retirado las vacunas del mercado y ha prometido una investigación y mi comunidad, Extremadura, dice que vacunará a las niñas siguiendo el calendario prescrito. Hace unas semanas se retiraban miles de unidades de vacunas antigripales fabricadas por Novartis, una de las principales empresas farmacéuticas a nivel mundial. Todas estas noticias crean inseguridad en los pacientes, especialmente en los padres de los niños que tienen que ser vacunados, y un cierto rechazo a la vacunación.

En medio de estas noticias, el debate sobre la obligatoriedad o no de la vacunación permanece abierto, aunque de manera latente, en aquellos países que mantienen calendarios de vacunación obligatorios y también en aquellos que tienen un calendario de vacunación recomendado. A pesar de las ventajas que desde el punto de vista médico, económico y social presenta la inmunización preventiva está claro que, en la concepción actual de la ética médica, el ejercicio de la autonomía del paciente reclama la responsabilidad personal a la hora de elegir los tratamientos, también las vacunas. Se hace necesario, por tanto, cambiar la idea de prevención como simple reducción de riesgos, propia de una «ética de la tercera persona», para pasar a una medicina preventiva que sea capaz de favorecer la consecución de actitudes morales encaminadas a la consecución del bien «salud» para la propia persona y para la comunidad. Esto solo es posible desde una «ética de la primera persona» donde sea posible plantear la alternativa entre obligatoriedad vs recomendación desde el concepto de «responsabilidad» que, con la ayuda de una serie de medidas, permita mantener una protección eficaz para toda la comunidad y el ejercicio responsable de la autonomía personal.

Para profundizar en el tema os dejo un artículo que recientemente hemos publicado en la revista Cuadernos de Bioética.

Imagen tomada de: http://auladeprensa.wordpress.com/2012/04/25/campanas-de-vacunacion/

La Bioética hoy

Traigo aquí una entrevista realizada a un sacerdote amigo y compañero de estudios, el Padre Helio Luciano. De una manera sencilla nos presenta algunas de las claves de la relación entre fe-razón y como la Bioética es una ciencia que importa a los cristianos porque, desde la Encarnación de Cristo, todo lo que sucede al ser humano nos importa y nos interesa. Don Helio es miembro del Comité de Bioética de la Conferencia Episcopal de Brasil.

Tomado de http://www.zenit.org/article-43130?l=spanish

LA BIOÉTICA HOY

Entrevista con el especialista padre Helio Luciano

 ROMA, domingo 16 septiembre 2012 (ZENIT.org).- La Bioética es uno de los grandes campos de batalla del siglo XXI para defender la vida humana. Ante el enorme ruido que estas discusiones provocan en los medios de comunicación social, es importante aclarar las ideas para entender lo que está en juego y también para entender la misión de la iglesia en estos debates sociales. 

Johannes Habsburg entrevista para el programa Donde Dios Llora, al padre Helio Luciano de Florianópolis, Brasil.

Padre Helio, comenzamos con usted, ¿por qué el sacerdocio?, y ¿por qué la Bioética?

– P. Luciano:Las preguntas sobre la vocación siempre son muy personales, pero en modo general: yo era dentista y llegó un cierto momento en que decidí que mi camino era otro. No creo que he dejado nada por algo peor, o sea, he dado mi vida al Señor en ese campo y por la formación en odontología previa, el obispo me encaminó un poco para que estudiara bioética y que me formara en este campo, que es un campo que la diócesis necesita bastante hoy, así como la iglesia en Brasil.

Si tuviéramos que definir los campos de discusión cuando decimos Bioética, ¿cuáles son los campos típicos a los que nos referimos hoy sobre estas cuestiones?

– P. Luciano: Bueno,la Bioética es una ciencia nueva, con lo cual, no está definida todavía y hay gente que cree que todo es Bioética y hay gente que cree que muy poca cosa es Bioética. Hay temas que no son polémicos como la relación entre el médico y el paciente, las cuestiones de ética de investigaciones científicas que son temas normales dela Bioéticay después hay otros como el aborto, la eutanasia, las células tronco que son los temas que normalmente aparecen en los periódicos y en los medios.

¿Por qué son estos campos de discusión social y por qué son importantes para la iglesia?  ¿Qué tiene que ver con el evangelio? Las Bienaventuranzas no hablan de las células estaminales…

– P. Luciano: Muchas veces se confunde a Cristo como una legislación, lo que podemos y lo que no podemos hacer, y no es esto, Cristo es una persona, es perfecto Dios, pero perfecto hombre, y esta perfecta humanidad implica algo en nuestra vida. No es que tengamos que hacer cosas o no podamos hacer cosas, es que tenemos que ser otros Cristos, a eso estamos llamados, en las cosas concretas y prácticas de nuestra vida, no en cosas abstractas, no en una espiritualidad malentendida, sino en cosas reales que se hacen realidad en lo concreto…

 …Y que también de alguna forma Cristo nos revela la grandeza de la dignidad de la vida humana, ¿verdad?

– P. Luciano: Claro, la dignidad es un tema, en ese sentido, de vivir como Cristo, o sea, o tienes un respeto profundo por la vida –no solo tuya sino tambien la de los demás–, porque es la dignidad de Cristo que estás respetando; o no eres cristiano. Cristo dice: yo soy el camino, la verdad y la vida. La Vida es importante para Cristo y esa vida no es una vida abstracta es una vida concreta, real, que se hace vida en nuestras vidas.

¿Podemos decir que también de alguna forma, cuando Cristo dice “lo que han hecho a uno de los más pequeños de mis hermanos lo han hecho a mí”, eso como que enfatiza aún más la responsabilidad hacia el prójimo y hacia la persona humana a mi lado, también en este campo de la Bioética?

– P. Luciano: Claro, la dignidad y la vida es igual a todos, el problema es que hay algunos que defienden la dignidad de su propia vida pero no la de otros. Son las viudas del Evangelio, o sea, los pobres del evangelio, de ellos habla Jesús para que se preocupen más, porque ellos mismos no tenían posibilidad de cuidar de su propia vida, de defender su propia vida. Pues esto, en estos campos, por ejemplo en el aborto: una persona que no ha nacido todavía, que no tiene modo de expresar sus derechos, con lo cual, debemos defenderlos.

Por tanto, si tuviéramos que definir también el criterio fundamental de la Iglesia Católica al hablar de estos temas ¿qué es lo que estamos defendiendo?, ¿por qué estamos entrando en temas que algunos dirían “esto no tiene nada que ver con la fe, esto no es un tema de sacristía”? ¿por qué es esto importante y qué busca la Iglesia?

– P. Luciano: Dos cosas: una, la dignidad del ser humano, la iglesia no viene para defender el hombre cristiano o católico, la iglesia viene para defender un modelo de humanidad, lógicamente que no podemos predicar que todos tengan que recibir la eucaristía, la eucaristía es para quien tiene fe y para quien la vive; pero el hombre es hombre y debemos respetar la vida como una verdad natural, o sea, una verdad humana quela Iglesia defiende porque defiende a la persona en sí misma. El otro campo de la bioética más específico es que es una dignidad con un criterio científico claro, o sea, no todo es bioética, no es decir cosas generales, es decirlo con bases científicas: “mira, esto, hace parte de la naturaleza humana”. Una cosa que hablaba Ratzinger hace poco era de ampliar el concepto de racionalidad, o sea, que una persona llore a la muerte de su padre no es algo irracional, por el contrario, si no llora la muerte de su padre es irracional, pues ampliar ese concepto, no es solo una ciencia positiva lo que se puede probar matemáticamente es ciencia, la ciencia es mucho más amplia.

Algunos dicen: “mira, esto son cuestiones de fe, ustedes tienen fe; creen que la vida comienza aquí…por tanto esto es la fe de ustedes, pero no me impongan sus criterios religiosos y de fe al hablar de estos temas, que son cuestión de conciencia personal. Si yo creo que está bien…está bien, para qué me vas a imponer tú una idea tuya”. ¿Qué respondemos a esto?

– P. Luciano: Pues que hay un nivel que es cuestion de fe, sin duda, pero hay un nivel que es de naturaleza humana. Es decir, por ejemplo, ¿por qué la gente se enoja cuando ve a un chico ser agredido? No se enoja porque es católico o no va a decir que no ha agredido por ser católico, porque esos son mis valores… No, es porque es algo de naturaleza humana, porque existe algo en la naturaleza humana que dice “esto no está bien”. No queremos imponer, pero queremos que las personas tengan conciencia de lo que son. No puedo decir: “yo quiero volar…” Tenemos una libertad, lógico, pero esta libertad no llega al punto de decir que podemos cambiar nuestra naturaleza, o sea, no podemos comportarnos como animales si somos seres humanos, y si somos seres humanos, hay uno modo humano de comportarse, y es en este nivel en que la Bioética trabaja.

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